
El pasado 29 de julio arribamos a Skopje, capital de Macedonia del Norte, tras concluir nuestro viaje por Latinoamérica. Regresar despertó en nosotros profundas emociones, acompañadas por la certeza nostálgica de que pasará un tiempo antes de volver a abrazar a nuestras familias, iglesias y amigos en aquellas tierras.
Hoy, transcurrido un mes desde nuestro retorno, confirmamos con plena convicción que es la voluntad de Dios la que nos ha traído de vuelta. Nuestro anhelo presente es continuar sirviéndole y agradándole en todo momento, compartiendo con quienes nos rodean este precioso mensaje del Evangelio que transforma vidas.