
Ha transcurrido casi un año desde que dejamos todo en Guatemala para emprender un viaje hacia lo desconocido, aferrados a una promesa inquebrantable: que Dios estaría con nosotros en cada paso del camino.
Hoy podemos dar testimonio de que Dios ha cumplido su palabra. A lo largo de este tiempo hemos vivido momentos de alegría y también de desafíos, pero en cada circunstancia Él se ha mostrado tal como prometió: siempre fiel.
Expresamos nuestra profunda gratitud a todos aquellos que han sido las manos de Dios para sostenernos y a quienes han doblado sus rodillas en oración por nuestra familia y ministerio. Su apoyo y sus oraciones han sido de gran bendición para nosotros.
¡Que Dios les bendiga abundantemente! Los amamos.
Atentamente,
Familia García Leiva
Sirviendo en Macedonia 🇲🇰 entre la etnia romaní.